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23 de enero de 2024

Desde su implantación en 1997, el sistema de Ahorro para el Retiro de México (SAR) acarreó diversas insuficiencias y una falla crítica: la pensión resultante no sería suficiente para cubrir las necesidades elementales. Aun con la corrección de 2020, se proyecta que la pensión sería menor al último salario y se agotaría alrededor de cierta edad.

El nuevo y ambicioso planteamiento, que ha generado un dilema desde distintos flancos, de concretarse, subiría en forma sustancial las expectativas de los jubilados. A espera de detalles, el verdadero examen habría de hacerse sobre la posibilidad de que el gobierno reasuma, sin perjuicios, la mayor carga de las aportaciones.

Ahorro obligatorio mínimo, comisión alta, pensión ínfima

Un trabajador incorporado al IMSS ahorra de manera obligatoria durante su vida laboral para que, al jubilarse, disponga del saldo acumulado, en forma de pensión. El SAR estableció una contribución obligatoria de 6.5% del salario, aportada por el empleador, el trabajador y el gobierno, a la que se sumarían los posibles rendimientos que generaran las administradoras. 

Las Afores cargarían una doble comisión por gestionar las cuentas individuales y la inversión del dinero de los afiliados: sobre los flujos de ahorro periódicos, y sobre los saldos acumulados. Desde 2009, se estipuló que el cargo solo fuera sobre saldos. Según datos del gremio (Amafore), entre el año 2000 y 2020, la comisión osciló entre 5,4% y 0,92%, con promedio de 1,66% anual. 

Con esas bases, el ahorro acumulado no alcanzaría para una PENSIÓN DIGNA que satisficiera las necesidades elementales de los jubilados. 

Los estudios de organismos internacionales como la OCDE, calcularon que, para aspirar a una pensión digna, la aportación al ahorro debía ser alrededor de 18% del salario. Durante más de dos décadas, esos estudios fueron ignorados por los gobiernos, sin que hubiera influencia o empuje de la Consar (el regulador), sugerencias correctivas de parte de las Afores, de los empresarios, de organizaciones sindicales, ni propuestas de la academia. Ni interés de los propios trabajadores por mejorar su precaria expectativa de pensión, hay que decirlo.

La reforma de 2020 proyectó pensiones dignas, pero…

Finalmente, el actual gobierno decretó que la tasa de aportación obligatoria de cada trabajador aumentara gradualmente hasta 15% del salario. Es loable, y hay que reconocerlo, que los empresarios hayan decidido asumir el incremento. El ahorro acumulado haría posible que se alcanzara el umbral de la pensión digna.

Aun con esa mejora, persistirían dos problemas dolorosos: la pensión a recibir supone una vida con carencias, y el ahorro se agotará cuando el jubilado ronde los 80 años. ¿De qué va a vivir si sobrepasa esa edad? Además, la pensión proyectada tampoco se acercaría a la última remuneración que haya tenido.

¿Qué se requiere para que la pensión sea de 100% del salario?

El planteamiento del presidente para que los trabajadores se pensionen con el 100% de su salario (a falta de especificar si como promedio, el último, o alguna otra referencia), me parece que apunta a un nuevo aumento a la tasa de contribución que, como se anticipó, sería absorbido por el Estado. Es decir, la aportación periódica de cada trabajador a su Afore sería mayor gracias a que el gobierno pondría más dinero del que ya aporta. 

Si la propuesta avanza, se lograrían los dos cometidos esenciales: 1) una pensión superior al mínimo considerado como digno, y 2) suficiente para que el jubilado no pase apuros incluso si supera los 80.

En cualquier caso, sea que la exposición de detalles que hará el presidente el 5 de febrero comprenda un aumento al porcentaje de ahorro obligatorio y/o alguna otra fórmula, el dilema es si el gobierno tendrá dinero para cubrir las altas aportaciones de tantos millones de trabajadores, no en un año, sino de manera permanente. Porque al paso del tiempo, dado que la población crece, habrá más y más personas sumadas a la vida productiva a las que hay que financiar sus aportaciones a las Afores. 

Así que hay que prestar atención a los detalles de la iniciativa. En función de eso haremos el análisis. 

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