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Trump, ¿Amenaza para México? Biden, ¿Para EUA?

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Donald Trump fue el ciclón que al romper las formas convencionales de la política, causó en México zarandeos financieros, sustos o aversión. Su triunfo provocó o al menos contribuyó, en gran medida, a que el dólar subiera a 22 pesos. En esta su nueva aventura, sabiendo que puntea en las encuestas, los mercados locales parecen transitar con cautela. ¿Es aún una amenaza?

América no se hizo grande, pero el dólar subió 69%

Su irrupción en el teatro político, al inicio de 2015, con su mira puesta en la frontera y en las condiciones del tratado de libre comercio, se combinó con la continuación del desplome del crudo, un cóctel amargo para México. Pese al fuerte rechazo de algunos sectores internos de su partido, y de competidores de peso en las primarias, encarriló su campaña con grandilocuencia y objetivos insustanciales (“Make America great again”). 

Hacia agosto, con su candidatura definida y el petróleo WTI a $38 y en picada, el dólar, que iba al alza desde 13 pesos, superaba los 17.00. El IPC de BMV perdía de tajo 9% en 41,500 puntos, con cruces intra-diarios debajo de 40,000.

En febrero de 2016, cuando el crudo tocaba fondo en $29 (73% menos desde el máximo de $104), el dólar subió a 19 pesos. Entre febrero y agosto del año electoral, si bien el IPC volvía a 48,400 unidades y el petróleo rebotaba a $55.00, el mercado cambiario parecía en exclusiva vinculado al huracán Trump, que radicalizaba su discurso. Desde el gobierno mexicano, los medios y la sociedad, se le veía con desagrado y se daba preferencia a la contrincante demócrata. 

Su triunfo revirtió la recuperación de la bolsa, que perdió más de 8%, y llevó el dólar a más de $21, donde tomó respiro y acumuló fuerza para subir a $22, un total de 69% (proporcional al “gasolinazo” consecuente). 

En esos dos años el bono a 10 años subió 230 puntos base, a 7.40%. La bolsa, cierto, se recuperó para alcanzar en julio de 2017 el máximo de 51,600 puntos. Pero el panorama en México parecía calamitoso.

2024: ignorado, o repliegue cauteloso de mercados

Trump anunció su nueva aventura política a finales de 2022. Casi sin competencia interna, se perfiló como ganador de las primarias, y venció de forma temprana. Ya sin la estridencia o desmesura de 2016, aunque falto como entonces de sustancia, y proclive aún a proferir verdades vagas, es favorito frente a un perplejo Biden. 

Los mercados mexicanos parecen ignorarlo. Desde el arranque de su campaña y hasta mayo pasado, el dólar cayó 15%. El peso se había fortalecido por los flujos extranjeros, las altas tasas de interés y la estabilidad. El mercado cambiario también se favorece del precio del crudo, que oscila con bandazos entre $66 y $90, en una media de $75 a $78. El salto repentino del dólar a $18,85, como el del bono a 10 años a 10,81%, y el rápido revés de 10% del IPC desde su máximo histórico, se debió a cuestiones de política interna, no a factores externos (a nuestra “idiosincrasia”, según diagnosticó Banxico). Diríase que el factor Trump no ha sido determinante para tomar decisiones. Aún…

Sopesando el (improbable) triunfo de Biden

Con las encuestas anticipando el triunfo republicano, los demócratas no tienen más que aspirar a la mayoría legislativa, a menos que reemplacen a Biden. Otr(@) candidat(@)tendría más probabilidades de triunfo. Ahí está la disyuntiva, no propiamente para México sino para Estados Unidos. 

Sería muy útil inferir el impacto en Wall Street del improbable (no imposible) triunfo de Biden. Y el efecto subsiguiente en los demás países. Asumiendo, claro, que su comportamiento en adelante corresponda a su actuación en el debate. O incluso sea más lamentable, según pase más el tiempo. Si es que su comportamiento no es o no ha sido ya así. Cuesta imaginar a un presidente sin saber qué decir o confundirse, extraviarse o flaquear frente a su gabinete, sus subalternos u homólogos. O ejercer la autoridad, firmar, instruir, sin percatarse de la sustancia del hecho. ¿Cómo se conduciría la nación más poderosa y qué señales recibirían los mercados? ¿Es preferible un presidente en esas condiciones a uno como el nuevo Trump? ¿Sería eso menos malo para México?

Un Trump descargado… ¿listo para recargarse?

Hasta ahora, parece que Trump ya no es el ciclón que en 2016 rompió las formas tradicionales, zarandeando los mercados, provocando sustos o aversión en Latinoamérica y en las corrientes europeas de centro-izquierda. En el ejercicio del poder rebasó algunos límites que lo tienen aún frente a tribunales y afronta también pendientes de sus épocas pasadas. Puede que eso lo contenga y perfile su actuación en caso de ser elegido. A la espera de posibles contrapesos legislativos. 

En el plano internacional, no tendría muchos aliados, ni se avizora quién o quiénes pudieran emularlo. El giro a la izquierda del Reino Unido o la contención de la extrema derecha en Francia le cerraría espacios. Puede que solo hallara eco en Centroamérica, y en Argentina, ninguno con peso decisorio. Y sería interesante ver su papel en el conflicto Rusia-Ucrania.

La reacción y evolución de los mercados en México, desde que inició su segunda aventura, supone que ya no es percibido como amenaza, no obstante que en las áreas de promoción de algunas casas de bolsa es motivo de incógnitas y transmiten que hay que ser precavidos.

Pero no significa que las cosas nos vayan a ser favorables en caso de que gane. Ni en caso de que triunfe Biden o quien le sustituya. La relación con EUA siempre es delicada, con líneas frágiles. Y siempre hay y habrá cosas por resolver, partiendo casi siempre desde la desventaja. 

 

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