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México es cinco de Latinoamérica y el Caribe, y 42 del mundo, en el medallero olímpico, hasta Tokio 2020. Sus recursos, instalaciones, organización, instituciones y población, contrastan con los que dispone el deporte general en los países de las Antillas… Pero esos países, –más marcadamente que otros–, lo superan en éxitos, tanto en mediciones simples como ponderando factores ¿Cómo explicarlo?

Una quinta posición es más mala de lo que parece

Cuba, pase a carencias y limitaciones, lidera la tabla regional. Destaca en boxeo (78 medallas), atletismo (45), Judo (37) y lucha grecorromana (27). Imaginemos su alcance si contara con mejor infraestructura y presupuesto. Paradójicamente, el alza notoria de su cosecha comenzó a raíz de su revolución. En los doce juegos que la precedieron, solo logró seis podios, un promedio de 0,5 preseas por participación. A partir de Tokio 1964 su media supera las 15 medallas. Es también líder en obtención de “oros”, 84 de 235 medallas, un 36%.

Jamaica, que tampoco cuenta con una economía boyante, logró sus laureles en atletismo; apenas uno, de bronce, en ciclismo. Hasta Seúl ´88 acumulaba 20 medallas (México podía presumir 40). Dio el salto de calidad en Barcelona ´92. De ahí en adelante obtuvo 67 preseas (77% de sus números totales), por 33 de México. Es el segundo con mayor proporción de “oros”, 26 de 87, un 30%.

Nuestro país, con su largo historial deportivo, grandes instalaciones, fuertes sumas erogadas, 23 participaciones, una vez anfitrión, destaca (es un decir) en clavados (15 galardones, cuatro aportados por Joaquín Capilla); boxeo (13), caminata (11); taekwondo (siete, gracias a las tres de Rosario Espinoza) y ecuestres (siete). Esta última no podría considerarse como nuestra “especialidad”, si es que tamaño logro bastara para calificarla así, pues cuatro fueron obtenidas en Londres ´48 (tres de Humberto Mariles), las otras tres en Moscú ´80 (dos de Pérez de las Heras). El 18% de sus preseas han sido de oro. 

Ni media medalla por cada millón de personas 

Si en apariencia Brasil, Argentina y México son tercero, cuarta y quinto en la primera tabla, al cruzar los números con su potencial poblacional, se mueven fuerte hacia abajo. Desde luego, son proporciones considerando la demografía actual, no la histórica. Como sea, sirve para estas precisiones.

  • Jamaica consigue casi 31 medallas por cada millón de habitantes (M) 
  • Cuba, 21 por M
  • Trinidad y Tobago, más de 12 por M. Su caso es encomiable, pues su población es solo de 1,5 millones, según la Wikipedia.

Varios países con menos de 1M de habitantes han obtenido, proporcionalmente, una cifra meritoria de medallas ¿Cómo le harán?

  • Barbados, ilocalizable en el mapa, 3,5 por M
  • Surinam, 3,26 por M 
  • Guyana, 1,23 por M.

En ese segmento de entre una y tres medallas por M figuran Puerto Rico, Uruguay, Argentina (octava con 1,68 metales, que es chocante, pues su población roza los 46M), y República Dominicana (cuya población es igual a la de Cuba, pero sus logros, muy inferiores).

En el rango de entre 0,80 y 0,57 medallas por M hay varios “grandes”. Por encima de ellos, Costa Rica, con 0,77 por M. Luego, Brasil, el más poblado de la región (216,5M), con 0,69 preseas por M.

México, segundo en habitantes (128,5M), es el último del rango con 0,57 por M.

Bajo este criterio, México, lugar 17 de 22, supera a Ecuador, Haití, Paraguay, Perú y Guatemala. Y bajo cualquier otro (se pondrán contentos nuestros dirigentes) a Bolivia, El Salvador, Honduras, Nicaragua… que, hasta ahora, no saben lo que es un podio.

Cómo influyen el poderío económico, la población, el clima 

Se asume como “normal” que las denominadas “potencias”, con población y poderío económico superiores, como EUA (2.655 medallas totales) o China (636 medallas), aventajen a México. Se diría que el gigante asiático habría de liderar dada su población, pero hay que tomar en cuenta que ha participado solo en 11 ediciones, a partir de Los Ángeles ’84. Eso sí, juegos tras juegos su cosecha tiende a ser más abultada.

Algo parecido se admite para los otros seis del Grupo de los Siete (G7), de población inferior a la nuestra. Como ejemplos, Canadá, 326 medallas con 41M, el 32% de la población mexicana; Italia, 632 preseas con 59M, el 46% de la nuestra.

A partir de ahí nos superan países con mucho menos habitantes, sin homogeneidad económica: 

  • Rumania, 308 medallas y 19 millones de habitantes
  • Países Bajos, 329 y 17,3M
  • Suecia, 507 y 10,3M 
  • Hungría, 515 y 9,6M 
  • Suiza, 213 y 8,7M
  • Bulgaria, 224 y 6,5M
  • Dinamarca, 214 y 5,8M
  • Finlandia, 310 y 5,5M
  • Noruega, 162 y 5,5M… 

Hace sentido que Suecia duplique los logros de los otros tres nórdicos, pues los dobla en población en tanto sus condiciones económicas y climáticas son prácticamente iguales; pero no que esté igualada con Hungría que, si bien vio sus mejores números en tiempos de la cortina de acero, ha venido mejorando en ediciones recientes. También se entiende, por su potencial económico, que supere por 65% a Rumania, que casi le duplica en población. Rumania brilló en tiempos de la guerra fría y todavía mantuvo el nivel hasta Atenas 2004. Refulgió en gimnasia (72 medallas), brilló en piragüismo (34) y remo (41), y sí, también se destacó en atletismo (35).

Ninguna de estas naciones alcanza la población ya no digamos del país sino de la zona metropolitana de CDMX. ¿Qué tal sumando la de los cuatro nórdicos, con todo y sus medallas, que serían 1.193? La diferencia con México sería brutal. Y eso que sus condiciones climáticas son hostiles en tanto las nuestras son benévolas. Entonces las de Rumania y Hungría, también homogéneos (PIB per cápita de 17.500 y 16.600 dólares), que daría 823 laureles, aventajando a México por una diferencia que parece infinita.

Si la genética influyera…

Alguien me deslizó que las naciones caribeñas comparten genética, que su población es negra, o predominantemente negra, propicia para ser atleta. Mas no es el caso pleno de Cuba ni aplicaría para cualquier disciplina. Además, países blancos dominaron tradicionalmente las especialidades que ahora ganan los caribeños: adicional a los de la lista previa, en la que están nórdicos, germánicos y eslavos, evóquense algunos que ya no existen, como la República Democrática Alemania o la República Federal Alemana, cuyos registros se cerraron con 409 medallas (109 en atletismo) y 204 (43 en atletismo), respectivamente. O la URSS, que alcanzó 1.010 metales (195 en atletismo, 51 en boxeo) y permanece en segundo sitio mundial. O el Reino Unido, que totaliza 911 preseas, 210 en atletismo y 56 en boxeo, deportes en los que lucen los antillanos. 

¿Qué es, entonces?

En definitiva, no parecen ser determinantes la población, el clima, la genética, el poderío o fragilidad económica. Ciertas naciones, en desventaja en todos los criterios, también nos superan, como Corea del Norte46M, PIB per cápita de 2.040 dólares, que comenzó a participar en 1972 y desde entonces, aun cuando faltó a tres ediciones, cosechó 55 medallas, superando las 48 de México (PIB per cápita de 25.962 dólares). Destaca en Halterofilia (18), lucha (10), Boxeo (8), y Judo (8). No será porque su fragilidad también es física. ¿Qué es entonces? Resta solo un aspecto a ponderar: la (d)eficiencia de la gestión directiva, reflejo, esa sí, de la idiosincrasia. 

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