Es buen síntoma que el tipo de cambio haya resistido alrededor de $20 pesos, pese a las adversidades en Wall Street (un remolino que suele arrastrarlo), y la aprobación de la reforma al poder judicial (un fenómeno que se asumió por muchos como impulsor del alza). Ese precio es ahora el nivel que se denomina, como tal, “resistencia”, el parámetro que supone el agotamiento del rebote que inició en $16,30 ¿Podría en vez de eso ser solo un freno en la consolidación de una tendencia alcista todavía sin tope definido?
Rechazo en la resistencia, síntoma de agotamiento
Asúmase como “resistencia” o techo la línea punteada horizontal amarilla en el panel principal de esta gráfica configurada en https://stockcharts.com. Vea la evolución en los meses previos: mientras que la segunda y tercera olas de alza (números en el panel principal) fueron casi verticales, con terminación en forma de “punta” o “pico”, la cuarta oleada, desde de $18,62, tuvo dos líneas semi-largas y, a partir de $19,75, una serie de vaivenes cortos, tipo “serrucho”, en vez de una punta o cima.
En su disparo ascendente, la primera resistencia (temporal) fue el promedio móvil de 200 días (línea blanca en la imagen), alrededor de $17,20. La segunda, el precio de $18,50; la tercera, en $19,50. En su aproximación a cada uno de esos niveles, hubo pequeñas pausas. En la cuarta barrera, la línea punteada, se evidenciaba la pérdida de fuerza alcista alrededor de $19,70.
Mientras que las tres resistencias previas fueron superadas luego de cada re-impulso, la que representa $20 sugeriría que puede ser no solo un retroceso más sino el indicio del fin del proceso alcista.
DÓLAR EN PESOS. UN AÑO AL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2024

Fuente: https://schrts.co/VQkIffgU. Haga clic en el vínculo.
Promedios móviles prefiguran tercer retroceso
El segundo disparo alcista se originó en torno a la convergencia de los promedios móviles de 20 y 50 días (líneas azul y roja del panel principal); la fuerza fue tal que el precio rompió rápido el promedio móvil de 200 días (línea blanca), que no había podido superar en varios intentos a partir de noviembre del año pasado.
En su recaída, luego de tocar $18,80, el dólar rebotó provisionalmente en el promedio móvil de 20 días, que a fin de cuentas no impidió la prolongación del descenso hasta el promedio de 50 días. Desde ahí comenzó la segunda subida hasta $19,60, que dio paso inmediato a una nueva recaída, más moderada, que culminó, entonces sí, en el promedio móvil de 20 días, desde donde nació el salto actual.
Observe que la distancia el precio y los tres promedios móviles es amplia, como también entre los promedios móviles de 20 y 50 días. Se trata de separaciones de una magnitud no vista desde el período alcista de marzo abril de 2020, y apunta a reducirse. Desde luego, su reducción es otra presunción de cambio de rumbo.
Indicadores: cada “cresta” es inferior a la previa
En el primer panel debajo de la gráfica, las ondulaciones del indicador Promedio Móvil Convergencia-Divergencia (MACD, línea verde), parecen dar fundamento a la hipótesis de fin del alza:
- La primera elevación (vea los números) sacó al indicador del área inferior para ubicarlo en la zona superior
- La segunda prominencia, tipo pirámide, fue la mayor y confirmó el cambio de tendencia
- La tercera, corta y limitada, dio los primeros avisos de desajuste (la divergencia, precisamenteI) respecto del desplazamiento del precio
- La cuarta se desarrolla en forma de arco, no de cresta, aplanándose a la derecha. En esta oleada actual, el histograma en la zona superior (las barras en forma de panal), es menos perceptible, en contraste con la dimensión que tuvo en las tres anteriores. De hecho, el histograma ya se ha diluido en la zona superior y esboza un primer punto bajo la línea de cero (0,00), síntoma al menos del fin de la ola.
En el panel bajo, el indicador de fuerza relativa (RSI, línea blanca) traspasó en junio y agosto a la zona de sobre-compra (vea los excesos morados); el segundo traspaso fue menos sustancioso. Vea que el impulso actual se desarrolla (o desarrolló) en forma horizontal, ya no hacia arriba, sino paralelo a la delimitación de sobre-compra y que, como el precio del dólar, comienza a torcer a la baja. Esta descripción encaja con el nombre del indicador, en este caso, pérdida de fuerza.
Hacia una recaída consistente ¿O acumular fuerza para retomar el alza?
Si en efecto está por darse una tercera recaída, es factible que el dólar rompa por debajo del promedio móvil inmediato (alrededor de $19,50), que hace las veces de un primer soporte o punto de rebote, para en su caso proyectarse hacia el de 50 días (alrededor de $18,80), un parámetro más difícil de traspasar.
En suma, al menos desde el punto de vista técnico, parece que el movimiento alcista está «buscando» una nueva dirección. Es viable que la subida de más de 22% se modere. Al menos, es probable que, por ahora, no supere la resistencia de $20. La ruptura del primer promedio móvil puede ser definitoria.
En la ola que se desvanece, el índice Nasdaq cayó más de 8%, el dólar ganó justamente 8% contra el peso mexicano, 7% contra el colombiano, y 5% contra el chileno y el real. El vaivén en torno de $20, sin superarlo en definitiva luego de varios cruzamientos, básicamente intra-diarios, prefigura una caída no para rebotar enseguida sino para hacer un trazo diferente.
Considerando los fundamentos del país, con las lecturas de inflación de agosto en México y EUA restando presión, el precio del dólar queda sin influencia de datos cruciales hasta la reunión de la reserva federal, expuesto a los avatares de Wall Street. Y dada la inminencia de la disminución de la tasa o tipo de interés en EUA, el trazo cambiario dependerá del tamaño del recorte, 25 o 50 puntos base. Y de lo que hagan los respectivos bancos centrales en la semana posterior (El dólar subió de $915 a $950 contra el chileno luego de la reducción de la TPM a 5,50% el pasado día 3 por el Banco de Chile). Será ilustrativo ver cómo reacciona Banxico y qué argumentos ofrece.
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