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La variable trascendental de la economía de México es el tipo o tasa de cambio; el dólar-peso. Entre 1934 y 1976 subió 213%. Estuvo fijo 18 años, en $12,50 ($0,0125 en la nomenclatura actual). El alza en el último cuarto del siglo XX fue devastadora, de más de 75 mil por ciento. En 50 años, a septiembre de 2024, la subida fue descomunal, de 157 mil por ciento. Contextualizando, en ese mismo lapso el dólar ganó 75% a la libra británica y perdió 48% contra el yen japonés.

Con datos y elementos en mano, cada quien sacará conclusiones de las causas, los errores, desatinos, infortunios y, si cabe, de los méritos, e inferirá lo que puede ocurrir al menos a mediano plazo.

El problema no era el régimen de precio fijo

La “corrección” fue drástica en tres de cuatro presidencias –régimen político de partido único– cuando el precio se subía a discreción –modelo cambiario de precio fijo–. Las explicaciones, si se daban, eran vagas; los efectos, demoledores. Las variaciones en la tabla, que en su época se asumieron como desmesuradas, parecerían insignificantes en comparación con lo que vendría.

VARIACIÓN CAMBIARIA POR PERÍODO DE GOBIERNO 1934 – 1970

El punto de quiebre fue la devaluación de 1976, a tres meses de terminar el mandato sexenal. Se perdió el rumbo. En lo sucesivo privó el desastre. Véase la gráfica que sigue.

  • En el primer bloque se aprecia la línea lisa, correspondiente a los 20 años finales del control cambiario. El curso se torcía solo cuando el gobierno movía el precio. 
  • Y en el segundo tramo, por los 30 años recientes, se observa que pese a la fluctuación libre, con zigzagueos cortos y lapsos de bajas inclinadas, prevalecieron, como en los tiempos de precio fijo, las fuertes, largas y rápidas alzas verticales. Modalidades distintas, perjuicios idénticos. 

PRECIO DEL DÓLAR. DICIEMBRE 1975 – SEPTIEMBRE 2024

Esta y todas las gráficas, elaborada con datos tomados de Banco de México https://www.banxico.org.mx

Sexenio a sexenio, golpe a golpe, hay rasgos, elementos, coyunturas y hechos que merecen destacarse.

1970 – 1976: El no da más del control cambiario

Veintidós y medio años de historia en $12,50, desde 1954, culminaron de súbito el último domingo de agosto de 1976, en el ocaso del sexenio. Las malas nuevas se daban en días de asueto, pretendiendo efectos anestésicos, con el argumento de que convenía: era mejor así, porque se requería para crecer o librarnos de males peores. Hubo un concepto nuevo: “fuga de capitales”. El dólar se fijó en $22, un 76% de subida o 43% de devaluación del peso.

1976 – 1982: Régimen de » cambio dual»

Un periodo de aparente estabilidad, con el precio constante, no más allá de $26, aunque con riesgos perceptibles en la fase final, hasta que a ocho meses del término del sexenio fue “soltado” a $37,50. De ahí, veloz a $106,50 en agosto (ya con el régimen de cambio “dual”), para moderarse a $70. Fue la catástrofe. El argumento, el desplome del petróleo. El alza en ese gobierno, en que se habría de “administrar la abundancia”, fue superior a 218%, equivalente a una depreciación de 69%.

1982 – 1988: La crisis tradicional de cierre de sexenio

Los peores seis años en números, no solo cambiarios. Aquí ya no hubo fase alguna de estabilidad relativa. Se hizo irreversible que el peso fuera en picada, sin contención. Entre el costo de los errores pasados, los errores propios, el tamaño de la deuda, y el precio del crudo abajo de 10 dólares, el tipo de cambio fue siempre al alza, en parábola convexa, hasta noviembre de 1987, cuando fue detenido en $237. Las palabras usuales eran “devaluación” y “renegociación” (de la deuda, claro). Sí, lo más duro se sufrió en el último año. A partir de marzo de 1988 se fijó en $2.290. El alza, impensable, fue de 3.179%. La moneda se desmoronó 97%. 

1988 – 1994: «Bandas de flotación»

La evolución fue de forma cóncava, de alza constante en los tres primeros años. En febrero de 1994, postrimerías del gobierno, cuando había diversidad de tipos de cambio, el precio fue subido al rango de $3.050 – $3.100 (la reforma monetaria lo presentó como $3,10, disimulando el alza). Fue insostenible por la combinación de alzamiento armado, asesinatos políticos y la evidencia de que el “blindaje” económico era meramente retórico. La entrada al primer mundo, simple espejismo. El dólar aceleró para cerrar en $3,44, una subida total de 50%, o depreciación de 33%. No fue el gobierno más malo en términos cambiarios, pero sí el más decepcionante.

1994 -2000: Libre flotación, subida vertiginosa

Fue el primer período de precio movido por las fuerzas del mercado. Ya no habría más anuncios sorpresivos en días inhábiles sino subibajas diarios. Y devaluación latente. Y así, con más subidas que bajas, con la erosión que causó el “efecto tequila” y el desplome del crudo de nuevo a 10 dólares, el dólar se disparó a $10,50, más del triple del inicio sexenal. En el último año y medio se moderó al rango de $9,50 – $10,08, para cerrar en $9,42, un 174% más respecto de seis años antes, con una pérdida del peso de 43%. Nos quedó la sensación de que pudo haberse hecho algo.

2000 – 2006: Rebote del crudo, peso debilitado

La libre flotación se acentuaba; los vaivenes se hacían más evidentes con trazos más alargados. En el primer año y medio el precio cayó dos veces por abajo del de inicio de sexenio, a entre -4% y -5%, para rebotar de $9 a $11,25 y, en una segunda fase, de $10,10 a $11,63, pese a que el crudo se recuperaba hasta superar 60 dólares, 500% sobre el mínimo de $10. El tipo o tasa de cambio terminó en $11 para una subida de 17% y devaluación de 14%. 

2006 – 2012: Ahora fue la crisis financiera global

La oscilación lateral entre $10,75 y $11,26 se rompió para bajar a $9,92 en agosto de 2008, un 10% menos que al inicio del mandato. Eran tiempos en que el crudo superaba 133 dólares. Aun así la apreciación del peso fue fugaz. La crisis financiera más dura desde la gran depresión propició el disparo vertical del dólar: 55% desde el mínimo y 40% desde el inicial, hasta $15,35. Tornaría hacia abajo por 24 meses ininterrumpidos, con subibajas, hasta $11,50. De ahí otro rebote en dos fases a $14,40, y una última moderación a $12,93. La subida en esos años de plomo y encierro resignado en varias zonas del país, fue de 18%; la depreciación, de 15%.

2012 – 2018: La reforma energética engulló al peso

Con la reforma sobre petróleo, hidrocarburos y electricidad, que sería como tantos proyectos rimbombantes, para consolidar el crecimiento, el tipo de cambio osciló en una media de $13 en los dos primeros años, moviéndose hasta -7% del precio de inicio. Pero la realidad es tozuda y, de nuevo, el crudo se desplomó a menos de 30 dólares y el dólar subió en diagonal, en forma continua, desde septiembre de 2014 hasta enero de 2017, a $22, un 70%. No nos lo dijeron, pero repitieron los errores de 1980. Hubo una moderación a $17,50 desde donde volvió alza con vaivenes para culminar en $20,35, un 57% más, para una devaluación de 36%. Los porcentajes fueron más drásticos que los sufridos en el gobierno ‘88 – ’94.

2018 – 2024: Pandemia… Única baja sexenal en 100 años

Luego de 12 meses del (temido) gobierno de la izquierda, el peso se fortalecía. El tipo de cambio caía 9% con sesgo bajista (el crudo mediaba 55 dólares) cuando irrumpió la pandemia: colapso financiero mundial, debacle económica sin precedentes. El dólar, refugio seguro, subió a $25,12, un 23% sobre el inicio sexenal. Lo inverosímil: el precio del crudo a futuro cotizó a -16 dólares (el vendedor pagaba; el comprador recibía el dinero). En EUA el tipo de interés fue de 0,0%; en Europa o Japón, para el asombro, fue negativo: los ahorradores pagaban intereses al deudor.  

El dólar volvió abajo del precio inicial en un año. En 18 meses más osciló entre $19,60 y $21,40, para romper otra vez el umbral de inicio y caer a $16,75 (el crudo en una media de 80 dólares, en ocasiones a más de 100). En 2024 cayó a $16,33 (20% abajo del punto de partida), para subir a partir de junio, y terminar el ciclo en $19,67, para una caída de 3,32%. El peso se apreció (3,4%) por primera vez en cien años.

La tabla que concentra todos esos datos:

VARIACIÓN SEXENAL DÓLAR – PESO. 1970 – 2024

Elaborado con datos tomados de Banco de México https://www.banxico.org.mx

Lo que sigue

Cambiaron las épocas y condiciones y se mantuvieron los efectos esenciales: así como en la época de control cambiario se reseñó que el alza a $12,50, el sábado de gloria de 1954, disparó los productos básicos (45% más el kilo de tortilla; 50% el café…), y provocó “una desenfrenada especulación con los precios de las frutas y las verduras”), así, con libre flotación, en nuestro tiempo, hubo golpes tanto o más severos. Por ejemplo, la subida de los combustibles, el “gasolinazo”, desde las fiestas decembrinas hasta febrero de 2017, luego de que el dólar subiera de $13 a $22 (un 70%) en poco más de dos años. Y eso que nos habían dicho que uno de los beneficios de la reforma energética sería la baja de precios.

Es buena nueva que al fin haya habido un periodo de gobierno con baja del dólar. Falta que consolide la tendencia. Muchos factores influirán para definir el sentido de la fluctuación en el sexenio que comienza, mas algo es innegable: la mano presidencial cuenta. 

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