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Oro y plata: de este golpe ya no van a levantarse 

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Es probable que los metales preciosos sigan haciendo rebotes, incluso altos, y se acerquen a sus cimas, según se infiere por la forma en que evolucionaron en los dos procesos anteriores. Pero es difícil que la gran alza se reanude y los precios vayan más allá de sus máximos. La formación alargada tipo “aguja”, en particular de la plata, es elocuente: se infiere que el tercer gran ciclo positivo de los metales preciosos ha terminado.

Comparación de tiempos y proporciones 

Considerando cifras de cierre, el oro cayó un máximo de 14% desde su precio más alto, para luego moderarse hasta a 5%. En el desplome de 2011, la pérdida máxima en tres semanas llegó a ser de 16%.

La plata, en cambio, se hundió hasta 40%, con una atenuación a 28%. El descalabro de 27% del 30 de enero en unas cuantas horas (llegó a ser de 33% durante la jornada), fue un golpe lapidario, de esos de los que un activo suele no reponerse. En 2011, el revés acumulado en las tres primeras semanas era de 31%. 

El metal “blanco”, que subió más, está expuesta a caer más, como en los dos ciclos previos. Entretanto, se percibe al oro en una fase de recuperación hacia el máximo. Puede que lo alcance y se acerque a la línea de $6,000 por onza, y que incluso la pase, como sugieren algunos analistas, aunque la reacción a partir de la caída pudiera estar emulando a la de 2011. En ese año, mientras la plata caía el 31% referido, el oro aguantaba alrededor de $1,480 por onza, con un retroceso no relevante de entre 4% y 6%, y formaba el último trazo de ascenso que lo proyectaría un 28% más, al cabo de cinco meses, hasta el máximo de $1,900. Se diría que ese último tirón benefició temporalmente a la plata, cuya pérdida se redujo a 10%. Mas no era la plata la que reingresaba a la dinámica del oro sino éste que, a partir de ahí, torció su curso para consolidar el fin del segundo ciclo positivo. Ambos metales terminaron desplomándose a la par. 

Y ahora, reencauzado por la coyuntura de la guerra, parece que el oro recarga fuerzas. Con todo y eso, y a juzgar por el patrón de comportamiento, se espera que defina su máximo dentro de poco para luego, según la lectura de los patrones técnicos, y junto con la plata (que aun con el estallido bélico, o justo por eso, interrumpió su recuperación con una fuerte baja), retome la pendiente descendiente de modo decisivo. A menos que la guerra se expanda.

VARIACIÓN MÁXIMA EN LOS CICLOS DE ALZA Y BAJA DE ORO

VARIACIÓN MÁXIMA EN LOS CICLOS DE ALZA Y BAJA DE PLATA

Fuente: elaborado con precios tomados de https://www.tradingview.com/ y https://mx.investing.com/

¿Qué harán los tenedores de barras y monedas?

Los que compraron metales en productos físicos (monedas, barras, lingotes, joyas, y piezas similares), no van a poder vender, ni pronto, ni al precio corriente. Se trata de muchos participantes, a juzgar por los datos y reseñas en los portales de mayor influencia (JM Bullion, APMEX, Kitco, etc), y por el sinfín de comentarios vertidos en los foros, comunidades o canales de las redes sociales. La demanda fue tal que algunas casas llegaron a poner avisos de “producto agotado”

La mayoría de esos compradores, es interesante, desconfiaba o sigue desconfiando de los ETFs o de cualquier forma de negociación bursátil. Y no son propiamente personas de cierta edad, de algún país o región concreta. Hay de todos los rangos y proliferan en Sudamérica, EUA y Europa. Aquellas tiendas en línea, y muchos locales más en calles, plazas, centros comerciales, se ubican precisamente en Norteamérica. Acá en México se avivó el interés por las monedas de oro y plata, los únicos productos de negociación corriente, a través de los bancos, que es en la práctica el único canal formal de compra-venta. 

El problema, si así lo consideran los tenedores, será vender. En EUA o Europa, con mercados activos de barras, lingotes y monedas, el diferencial entre los precios de compra y venta es amplio. En circunstancias de alza general, la compra conlleva un sobreprecio; en tiempos de «huida», la venta implica descuento a la cotización al contado. El precio final puede agrandar la pérdida o reducir considerablemente la ganancia. En México, el problema es todavía mayor pues las posibilidades de venta son escasas, y los diferenciales más amplios.

Digo si lo consideran, porque el desahogo de muchos es mantener las piezas por años, independientemente de la magnitud de la caída, con la expectativa de otra fase alcista. Cuestión de que no requieran liquidez en los años que tarde en generarse ese otro ciclo.

¿Cuánto más y cómo van a caer?

Otro problema, más agudo, es la erosion del valor del dinero. Las grandes bajas se sobrellevan porque ocurren con lentitud, al cabo de mucho tiempo. En el primer ciclo, el oro cayó 64% en 17 años. En el segundo, 45% en cuatro años. La plata, una locura: 90% en el primero, y 71%, en el segundo. 

Con un nuevo desplome de magnitudes similares a las de esos procesos, el oro redondearía el ciclo con una baja de alrededor de 50%. Y la plata, cuando menos de 60%

La formación tipo “aguja” que se percibe en el caso de la plata se iría ensanchando a consecuencia de que los zigzags, muy altos al principio, más esporádicos a medida que la tendencia bajista se consolide. Disminuirá el volumen, las variaciones del precio se irán moderando y la formación se irá inclinando en forma curva.

Desde luego, son conjeturas. Y nada puede tomarse por bueno o hecho, ni el comportamiento corriente puede suponerse copia fiel del pasado. Ya veremos.

Comentario alusivo en video: https://youtube.com/shorts/MoatzptvcXQ?si=hQ-DXyOYYicm4r-T

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