Duro y vehemente fue el augurio de desaparición de las Afores, y del fin de la competencia, que medios y comentaristas dieron en 2020, debido al drástico recorte de las comisiones cobradas a los afiliados al SAR. Nadie vertió flujos prospectivos o supuestos numéricos que dieran algo de sentido a la esperada catástrofe o sirvieran al menos para formar un argumento. En la estridencia, la única referencia, deficiente como sustento, fueron los porcentajes que se cargan en sistemas de pensiones de la región, obviando los bajos cargos que se aplican en Europa y EUA.
Las claves de la viabilidad
En contrasentido, argumentando que el negocio de las administradoras era y es viable pese a la reducción, fue un par de notas publicadas en FundsSociety: https://www.fundssociety.com/es/opinion/sobre-la-desaparicion-de-afores-y-el-fin-de-la-competencia-al-topar-comisiones-precisiones-y-reiteraciones/
Ahí se presentaba la estimación de las cifras de activos a diez años, considerando el aumento progresivo de la tasa de aportación, una rentabilidad constante y conservadora y, partir de eso, la estimación de los ingresos de las Afores, ya con la rebaja sustancial de comisiones.
Los cálculos avalaban que 1) el crecimiento exponencial de los recursos sería mayor que el que venía dándose, impulsado además por los nuevos trabajadores; 2) las administradoras estarían igualando, en aproximadamente tres y medio años, los ingresos que percibían en 2020; y 3) en lo sucesivo, estarían ganando más.
Esos razonamientos y cifras fueron rechazados con dureza, aunque sin dar cuentas alternas para rebatirlos. Como si el alboroto mediático sustituyera o pudiera más que la sustancia.
Al paso del tiempo, sobraría ilustrar, por obvias, dos realidades rotundas:
- Ninguna Afore ha desaparecido y no se ha acabado la competencia, tal como concluía en el análisis. A estas alturas, uno y otro fenómeno se descartan.
- En algunos periodos, como en 2025, la generación de rendimientos, sustento primordial del crecimiento del ahorro, reforzó la tesis central: un régimen de inversión con peso considerable en activos de riesgo, como en Chile (arquetipo del sistema mexicano), propulsa el crecimiento exponencial de los activos, propiciando que las ganancias de las administradoras se incrementen a mayor ritmo.
Pronósticos vs hechos consumados
¿Cómo resultaron las tres suposiciones fundamentales para 2025 presentadas en aquellas notas en función de los hechos?
- El pronóstico fue que el ahorro total en el SAR (base de las comisiones) sería alrededor de 8.4 billones de pesos. Según datos de Consar, los activos administrados por el sistema a diciembre pasado fueron de 8.3 billones.
- Que los ingresos por comisión de las Afores alcanzarían 39.5 mil millones de pesos. Según el regulador, las comisiones cobradas en el ejercicio sumaron 40.1 mil millones.
- El pronóstico de ingresos del conjunto de administradoras fue de 173.2 mil millones de pesos para el primer lustro, a partir del inicio de la fuerte reducción de comisiones. Según datos oficiales, los ingresos en el periodo sumaron 170.7 mil millones.
Predicción y realidad se perciben mejor en la siguiente tabla. Las estimaciones a otros periodos no fueron tan precisas como estas, aunque sí similares.

Es claro que las administradoras, igual que el regulador, podían hacer los cálculos prospectivos con más detalle y precisión. Presumo que los habrán hecho, pero en su caso, no fueron divulgados. Ni los medios ni comentaristas se interesaron por ello. Supongo que el trasfondo al no difundirlos (en caso de haberlos hecho) es que habrían llegado a las mismas conclusiones que un servidor: las Afores no solo no iban a desaparecer, sino que a estas alturas estarían ganando tanto o más de lo que ganaban cuando el cargo anual rondaba el 1%.
La base de la competencia
El otro planteamiento en las notas apuntaba que el sentido de la competencia seguiría siendo la rentabilidad, como desde el inicio del sistema. Aun con el esquema anterior, la diferencia de 0,23% a 0,19%, entre la gestora más cara y la más barata, que prevalecía de 2018 a 2020, no era en la práctica un factor que los trabajadores sopesaran para elegir Afore. Ni siquiera lo consideraban cuando la brecha era más amplia. Lo expuse en diversas colaboraciones cada que se daba a conocer la nueva tabla, y opiné que no era adecuado que el regulador lo promoviese como elemento de decisión.
El ejercicio era y es simple e irrefutable: si el desempeño anual de la Afore cara es de 10% y el de la barata, de 9%, conviene estar registrado en la cara. No era suposición sino una realidad rotunda, pues la constante era que las gestoras que aplicaban mayor cargo superasen el rendimiento de las que cobraban menos. En 2025, la ventaja de unas sobre otras fue de hasta cinco puntos porcentuales. El beneficio de la rentabilidad de un solo año sería suficiente para NO traspasarse en tres o más a alguna que incluso ofreciera comisión “cero” (0,00%). Véase https://arturorueda.org/2026/01/19/gran-ano-para-afores-rendimientos-duplican-a-cetes/
Ya con el esquema actual de porcentajes iguales y, hasta hace poco, resultaba inadminisible que el regulador continuara presentando la comisión como decisiva para elegir Afore.
El ahorro para el retiro es un tema sensible y de impacto general. La mayoría de los medios mexicanos cree que las predicciones catastróficas sobre el sistema de pensiones y las alertas de que el dinero de los trabajadores será sustraído, robado o, desparecido, es una buena manera de incitar a las masas contra el gobierno. Por eso buscan, inventan o exageran los riesgos y peligros. Y por eso no desmienten, corrigen ni mencionan sus vaticinios fallidos. Lamentablemente, es algo que seguirá ocurriendo.
Deja un comentario